Los transformadores encapsulados en resina epoxídica son máquinas estáticas de inducción electromagnética destinadas a la distribución de energía en Media Tensión. Pertenecen a la categoría de transformadores de tipo seco, diseñados específicamente para infraestructuras donde la seguridad pública y la protección ambiental son primordiales. Debido a su diseño incombustible, están orientados a instalaciones críticas como edificios de gran altura, complejos hospitalarios, infraestructuras de transporte subterráneo y centros de procesamiento de datos, donde el uso de aceites inflamables está restringido o prohibido.
En cumplimiento con la normativa internacional IEC 60076-11, estos equipos cuentan con certificaciones que definen su comportamiento ante condiciones ambientales y térmicas extremas:
- Clase Ambiental (E3): Certifica la resistencia del equipo en entornos con alta contaminación y condensación frecuente. El transformador es capaz de operar con total fiabilidad incluso tras períodos de inactividad en condiciones de humedad severa
- Clase Climática (C2): Garantiza que el transformador puede ser transportado, almacenado y operado en climas extremadamente fríos, soportando temperaturas de hasta -25 °C sin que se produzcan grietas en la resina ni fallos en el aislamiento.
- Comportamiento al Fuego (F1): Esta certificación asegura que el equipo es autoextinguible. En caso de verse expuesto a un incendio externo o fallo interno, la emisión de sustancias tóxicas y humos opacos es nula o mínima, permitiendo la evacuación segura del recinto.
- Eficiencia Energética (EcoDesign): Los equipos están fabricados bajo el Reglamento UE 548/2014 (y su actualización 2019/1783), garantizando niveles de pérdidas en el hierro (P0) y en el cobre (Pk) reducidos, lo que se traduce en un menor costo operativo y menor impacto de CO2.
El valor fundamental de los transformadores IMEFY radica en la combinación de una potencia robusta (de hasta 25 MVA) con una fiabilidad certificada bajo los estándares más estrictos de la Unión Europea. Esta garantía normativa asegura una vida útil prolongada y una operación segura en las condiciones más exigentes, eliminando riesgos críticos de incendio y contaminación en la infraestructura eléctrica.